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La soledad ante el papel en blanco otorga una temporaria impunidad. Por un instante, y sobre todo si se trata de practicar la crítica, quien escribe siente que habita un breve oráculo y que le es dado repartir las llaves del cielo o el infierno. Pero no siempre el don profético alcanza para todos. El tiempo calza una toga feroz y el denuesto mas autosuficiente puede quedar fijado como una pose ridicula sobre la que no dejarán de caer piedras y carcajadas hasta el fin de los siglos.
Que esto le suceda al oscuro escriba, que abandonado por la creación trama su módica venganza, es quizá más verosímil que los equívocos monumentales de Voltaire, Emile Zola, Henry James o Edmund Wilson. Como descargo, estos pordrían acudir a la indulgencia de Borges: "Podemos conocer a los antiguos, podemos conocer a los clásicos, podemos conocer a los escritores del siglo XIX y a los del principio del nuestro que ya declina. Harto mas arduo es conocer a los contemporáneos. Son demasiados y el tiempo no ha revelado aun su antología". Pero también, no es improbable que algunos de ellos, si pudieran acceder a la resurección, nada harían por remendar sus opiniones.
Rotten Reviews (Penguin Books, 1987), que podría traducirse como "reseñas podridas" o "malogradas" o "apestadas", es un pequeño libro que reune 175 opiniones sobre escritores y obras que se volvieron clásicas. Sus autores son casi todos igualmente clásicos, pero no desprovistos de ese atributo adverso que es la falacia.
Es posible que algunas de esas opiniones hayan conmocionado el temperamento sensible de ciertos notables como Whitman, Fitzgerald, Baudelaire o Celine, cuyo ego ha de estar aun revolcandose tres metros bajo tierra.
Rotten Reviews es una antología del disparate, complice del tiempo. Aquí unos ejemplos:
Nota y traducción: Raúl Silva
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Hamlet, William Shakespeare.
Es un drama vulgar y bárbaro. No creo que el populacho francés o italiano puedan soportarlo... Uno pensaría que esta pieza es la creación de una bestia alcoholizada.
Voltaire,
The works of Voltaire
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Absalom, Absalom!, William Faulkner.
Desde la primera hasta a la última página de esta novela nos damos cuenta de que el autor se empecina en sorprendernos. Pero nada hay logrado con sencillez. Sus parrafos son tan extensos y entreverados que resulta difícil recordar quién habla y de que está hablando. Su argumento y su conclusión son igualmente sospechosos. No hay duda de que la decadencia existe, pero de ahí a convertirla en el asunto mas importante e interesante de la vida en Estados Unidos o por lo menos de la que se vive en Mississippi…
Boston Evening Transcript
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Drum-Taps, Walt Whitman.
La actitud del señor Whitman parece desorbitada. Por un lado busca convencer al espíritu mientras menosprecia al intelecto, complacer a los sentimientos y a la vez ultrajar el buen gusto... Con frecuencia nuestros corazones se vuelve solidarios con lo artístico, pero nunca para quebrantar sus leyes.
Henry James en The Nation
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John Keats.
Sabemos que algunos amigos de John Keats pronosticaron que sería médico. Se sabe también que estableció cierta relación con el medio como aprendiz de una famosa botica del pueblo... Le habría convenido mas, y hubiese sido mas sensato, ser un boticario pretencioso que un poeta pretencioso. Por eso, señor John, le pedimos que regrese a los emplastos, las pildoras y los unguentos, pero por lo que mas quiera no sea en esa práctica tan excesivo y sopor!fero como en su poesía.
Blackwood's Magazine.
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Los Buddenbrook, Thomas Mann
Muy pocos de sus lectores norteamericanos se tomarán la molestia de leer hasta el final este libro. Carece de momentos culminantes y de intensidad... La historia podría ser interesante, pero su construcción es demasiado confusa y esto será un obstaculo para muchos.
Boston Evening Transcript
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Ana Karenina, Leon Tolstoi
Tonterías sentimentales... Quiero que me enseñen una sola página que incluya alguna idea.
The Odessa Courier
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W.H. Auden.
El mismo señor Auden es curioso ejemplo de un poeta que se vale de un lenguaje original, acorde con la mas sólida tradición del inglés, pero que parece cautivo en la mentalidad de un preparatoriano.
Edmund Wilson,
The Shores of Light.
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Madame Bovary, Gustave Flaubert.
El señor Flaubert no es un escritor.
Le Figaro
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Edward Gibbon.
El estilo de Gibbon es deplorable, pero eso no es lo peor.
Samuel Taylor Coleridge,
Complete Works
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El gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald.
El señor F. Scott Fitzgerald merece que le den una buena sacudida...
El gran Gatsby es una historia absurda, así sea leída como aventura romántica, melodramática o como simple registro de la vida social de Nueva York.
Saturday Review of Literature
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Viaje al fin de la noche, Louis Ferdinand Celine.
La mayoría de los lectores se darán cuenta que
Viaje al fin de la noche es un libro repugnante. Su visión de la vida humana les parecerá una espantosa pesadilla. Nada hay que compense el demoledor castigo que propina al espíritu, nada es capaz de purgar el desagrado que provoca. Si lo que Celine busca ofrecer es vida, entonces mas vale estar muerto.
J.D. Adams, New York Review of Books.